Mi primer y gran polvo

  • Publicado por Luis Riveira
  • 6 de febrero de 2012 23:52:55 CET
  • 0 comentarios
  • 115 vistas

Tal vez para muchos hombres no será algo raro el haber perdido la virginidad siendo muy joven; yo estoy en ese grupo y quiero decir que fue algo inolvidable.

Recuerdo que era algo tímido pero muy precoz, un día en una fiesta en casa de un amigo, conocí a una señora ya entrada en los 40, era tan agradable charlar con ella porque era tan jovial, tenia un cuerpo de quinceañera pero lo mejor es que estaba llena de vida y claro esta muy deseosa de sexo, imagino que los chicos jóvenes le llamaban mucho la atención y mi timidez también.

Esa tarde no paso absolutamente nada con ella, solo hubo mucho coqueteo y yo como era nuevo en estos artes, pues no sabia manejar muy bien la situación, pero recuerdo que regrese a casa tan emocionado por haber conseguido un numero de teléfono, pero también regrese tan excitado porque Carolina, era su nombre, me había coqueteado y ensenado todo el tiempo sus pechos enormes, restregaba cuando tenia oportunidad su hermoso trasero contra mi pene, así que lo primero que hice llegando a casa fue una masturbación de aquellas que solo los jóvenes sabemos hacer pero esta vez no fue necesario si quiera ver las revistas porno que todos guardamos a esa edad debajo del colchón.

Después de dos semanas me atreví a llamarla y me invito a su casa, así sin mas, no lo dude dos veces y llegue a la hora acordada con una caja de chocolates, jajajaj muy romántico.

Ella me esperaba con una minifalda negra de piel, medias de encaje y unos tacones muy altos, arriba llevaba una camisa casi transparente y un sujetador negro muy sexy.

Sabia que yo era nuevo, que no tenia experiencia en el sexo y sin mas, inicio a instruirme, nunca olvidare la forma en que me besaba, con su lengua me recorrió todo el cuerpo, no dejo un solo lugar de mi cuerpo sin ser lamido por esa lengua caliente y con sus pechos apretaba mi pene de tal forma que no resistía mas, a diferencia de otros novatos, no eyacule inmediatamente, logre resistir una grandiosa mamada y una penetración tan pero tan húmeda de su vagina que no quería que terminara nunca.

Al final, después de algunos meses, me dijo que estaba aburrida y que necesitaba nuevas experiencias, claro que con alguien que tuviera mucho más practica que yo.

0 comentarios