Me gusta ver follar y luego que me follen

  • Publicado por Diana Landa
  • 29 de noviembre de 2011 23:06:08 CET
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Alguna vez he sentido curiosidad por observar a otras parejas como hacen el amor.

Recuerdo que le comente esto a mi novio y me dijo que él conocía un lugar apartado en la sierra, donde muchas parejas van a practicar sexo. Ya que es un lugar escondido y tan grande, las parejas están esparcidas por todo el terreno, así que es fácil ver no uno sino varios actos.

Esa tarde, era ya casi mediados de octubre, cuando aun obscurece muy temprano y la media luz de sol ayudo muchísimo.

La primer pareja que vimos eran muy jovencitos, yo creo que casi inexpertos, porque el chico desabrochaba la camisa de ella con mucha desesperación, queriendo ya comerle los pechos y los pezones a toda costa; ella por su parte, aun se notaba tímida cuando le iniciaba a quitar las bragas y le comenzaba a lamer el clítoris. El chico le introdujo un dedo a la vagina que depuse llevo a su boca para que ella lo chupara. Por su cara, parecía que no le gustaba mucho su sabor, pero después de diez minutos al máximo, él ya estaba encima de ella penetrándola, hacían toda clase de ruidos y gemidos; a los pocos  minutos él se vino sobre su vientre….

Cambiamos de sitio, buscando gente mas experimentada y que nos enseñara tal vez algo nuevo, así que caminamos un poco más adentro y encontramos increíblemente una pareja que a leguas se veía eran amantes, es decir de los infieles, tenían un desenfreno y una pasión increíble.

Él se notaba muy experto en las artes del sexo, le lamia el culo de tal forma que ella no podía ocultar su satisfacción y lo bien que la estaba pasando. Estaban casi completamente desnudos, ambos tenían la ropa interior y eso lo hacia aun mas excitante; de un salto él la giro y la puso de nalgas en posición de perro…. Es aquí cuando la cosa se puso aun más caliente, porque la penetro por el ano, seguro que ella no se lo esperaba porque dio un grito enorme pero, le pedía más. Ella tomaba una de las manos de su amante y se la llevaba al pecho, al clítoris y luego metía sus dedos en la boca. Al poco tiempo de eso, también satisficieron sus deseos viniéndose.

Después de esos momentos, yo estaba como una loca y no resistí mucho antes de quitarme la falda, desabrochar la cremallera de mi pareja y meter sin esperar mas mi vagina en su pene, necesitaba sentir que saciaba ese calor que me quemaba.

Estuvimos de acuerdo que de vez en cuando, estos arrebatos son buenos en la pareja, hicimos el sexo de una forma inolvidable y como nunca.

Quedamos en repetirlo nuevamente!

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