Quien no a imaginado con tener sexo agresivo, con ser sometido por alguien que nos lleve hasta el orgasmo sufriendo un poco de dolor….
Yo lo pensé muchas veces, pero no me atreví hasta ese momento en contarlo y mucho menos en practicarlo con las parejas que había tenido, sin embargo; tuve un novio en aquel entonces que me pareció el más adecuado para poder hacer algo así. Era un chico alemán, muy atractivo y con una cara angelical, pero sin embargo, en la intimidad era una fiera en potencia y difícil de saciar.
Un día le comente mi curiosidad por ser sometida, pero no imagine que después de algunas semanas mientras estaba de viaje por algunos días, él estaba planeando cada detalle. Al regresar a casa ohhhh sorpresa!! en cuanto entre, me esperaba casi desnudo con una fusta y una mascara que solo dejaba ver sus labios carnosos y sus ojos azules. Me ato con unas esposas y me puso una mordaza de caramelo, eso si!
Las cosas fueron subiendo de tono, cuando me llevo a la habitación y me lanzo contra la cama sin piedad, en ese momento sentí algo de temor, pero sabía que era solo un juego así que decidí relajarme y disfrutarlo. Inicio tocándome y desnudándome con mucha rudeza, al mismo tiempo me decía frases obscenas como “te comeré ese culo y te follare por detrás hasta sangrarte” luego me puso unos tacones altísimos, una tanga de seda negra y en los pezones unos aros, me pidió que lo pisara por la espalda y que mientras tocara mis pechos tirando de los aros. Cabe decir, que él estaba con el pene al máximo, no podía disimularlo ni el calzoncillo de imitación piel que le ajustaba mucho.
Yo cada momento que pasaba sentía como mi vagina se humedecía y me gustaba la sensación que estaba viviendo, luego se levanto y me ato de pie a la barandilla de la cabecera y de forma en que pudiera también estar de rodillas, con el látigo y la fusta me dio en las nalgas, un poco me dolía pero reconozco que me excitaba!! Luego pasaba su lengua por cada parte de mis nalgas y culo, sentía su cuerpo sudoroso y deseoso de penetrarme.
El broche final fue fantástico, porque me puso un pañuelo en los ojos y después en brazos me llevo hasta un columpio muy frío de piel, me abrió las piernas con fuerza y me penetro, iniciamos a columpiarnos, era tan excitante que no resistí mucho y tuve mi orgasmo, pero pensé que él merecía algo especial por esa grandiosa noche, así que detuve el columpio e inicie a hacerle sexo oral hasta que se vino en mi boca.